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La Coctelera

Ada M. Alvarez Conde

Este es mi nombre, mi marca, mi huella. Ya mostraste interés y por eso es mi deber dejarte saber quién soy. Esto es categorizado -R- no es restringido, sino REAL.

Categoría: Crónicas

4 Mayo 2007

Mensaje a República y Lecciones Aprendidas

A todos lo que conocí mientras llegué con Lo que no dije en el proceso de mi estadía, ida
y vuelta a la X Feria INternacional del Libro en Sto. Domingo. Es por
eso que les escribo lo siguiente de corazón...

República DOminicana se vistió de fiesta, de cultura, de
colores, de alegría y hasta de calores. La experiencia que Dios me dio
con este encuentro hizo que reafirmara más mi enamoramiento singular
con esta vecina isla, a la que llamo patria adoptiva.

República Dominicana para mí representa y representó en esta
ocasión una vía de crecimiento a la tolerancia, el respeto y la
cultura. Es por eso que les digo más o menos que hice, en palbras de
José Rafael Sosa, para que localizen donde me conocieron está abajo
para que tengan una idea de lo que me llevé a Puerto Rico...

Para mí fue un honor ser invitada a la Feria y le
agradezco a todos los que tuvieron que ver, especialmente a José Rafael
Sosa, Reynaldo Brito, Ana Daisy y los Directores Generales de la Feria.
Le agradezco hasta al Presidente, de lo cual he escuchado que ha
desigando muchos fondos a la Secretaría de Cultura Dominicana.
Agradezco más que la puesta en circulación de mi libro las reuniones
con PACAM y CE-Mujer explicadas abajo. Ambas cuentan conmigo para lo
que sea LO QUE SEA, y espero que lo que hablamos y la repartición de
ideas haga una mejor sociedad que erradique la vioelncia doméstica,
especialmente en el noviazgo. Yo quisiera, agradecer el uso de la
palabra, la poesía, la escritura, los libros para la educación y la
inteligencia, el pensamiento crítico y la libertad. No importa lo que
hayamos pasado en la vida, merecemos ser felices, tener libre
albeldrío, decidir vivir. Todas esas experiencias me las llevo en
paples, el corazón y el alma y espero que cuenten conmigo en lo que
sea, ya que adoro a este país y también por mi parte estoy haciendo lo
posible de hacer un mejor Puerto Rico. Espero que como dijo un amigo
mío,. Rafael Velazquez, delegado de PR pero en Festivales de Azua, más
que pensar en nacionalidades, a la hora d ela verdad , podamos decir,
más que ser (boricua, dominicano, cubano, etc...) podamos decir, somos
familia, somos caribeños. Cuenten conmigo para lo que sea, aquí les
dejo mis contactos y una descripción de mi organización sin fines de
lucro y la idea, para que sepan qué hay.... un beso y hasta un poema.

POEMA para RD www.espacioblog.com/ada

Mi organización: breve descirpción de un comunicado que envie...

"Aprovecharé el honor de ser invitada especial
de la X Feria Internacional del Libro en República y espero que esto abra las
puertas para buenas causas: respetar la diversidad, educar y buscar erradicar
la violencia doméstica, fomentar la escritura y crear lazos con los vecinos que
más admiro y he tenido el placer de conocer, los dominicanos. Espero que este
evento traiga muchas bendiciones para Puerto Rico".
Ada M. Alvarez
Conde dará cuatro conferencias sobre violencia en el noviazgo, pondrá en
circulación su libro y tendrá 7 entrevistas en su estadía desde el sábado 28 al
martes primero de mayo. Busca también crear uniones culturales con el Consulado
y el Gobierno Dominicano y está buscando fondos y recursos para su nueva
organización sin fines de lucro MVTPR que comenzará operaciones en agosto de
este año. La organización servirá de enlace para voluntarios y otras
organizaciones, contará con un banco de recursos de conferenciantes y un
periódico cívico y comunitario.

UN BESO A TODOS Y NUNCA ADIOS< SINO HASTA LUEGO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

AMO, QUIERO Y AGRADEZCO!!!!!!!!!

Ada M. Alvarez Conde
www.loquenodije.com

loquenodije@yahoo.com

o muevetepr@google.com

PO BOX 11674
San Juan PR 00910

MIL GRACIAS

Comoquiera-----------

Ada Alvarez Conde, la novelista más
joven de Puerto Rico y gestora de una campaña contra la violencia de
género,con enfasis en la violencia en el noviazgo, llega el sábado 28 a
la República Dominicana para estar hasta el martes primero de mayo.
Su programa incluye:
1- Sabado 28, recepción en Aeropuerto y Traslado al Recinto Ferial.
2- Domingo 29.
* 6:00 pm Puesta en Circulación de su novela Lo que no Dije. Tribuna Libre.
9.00 Cena de Honor en El Conoco como invitada especial dela Feria.
3- Lunes 30.
9:00 Reunion-.taller en Patronato de Ayuda a Mujeres Maltratadas.
10:00 Encuentro conversatorio con Ce.Mujer
3:00 Entrevista de RAdio, Television y Prensa Escrita para Multimedios El Caribe.
5:00 Entrevista para El Nacional. (Shira Abreu)
Martes 1 de Mayo:
3:00 pm Conferencia sobre Violencia Domestica. Recinto Ferial.
5:00 Partida al Aeropuerto.
La escritora estara alojada en el Apartamento de su anfitriona Ana Daisy Dominguez.

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9 Abril 2007

Dos alas para volar alto

    Por Ruth Merino / rmerino@elnuevodia.com

  • Criada en un hogar que la intolerancia moral repudia, fortaleció su espíritu y sus creencias con el ejemplo de las luchas de sus padres biológicos, luchas que ha hecho suyas en compromiso y metas.

Cuando Ada Álvarez Conde tenía cinco años su mamá le dijo que a algunas nenas les gustaban los nenes y a otras les gustaban las nenas. Eso ocurrió luego de que sus padres decidieron separarse después de 8 años de convivencia.

Cuando Ada Álvarez Conde tenía cinco años su mamá le dijo que a algunas nenas les gustaban los nenes y a otras les gustaban las nenas. Eso ocurrió luego de que sus padres decidieron separarse después de 8 años de convivencia.
“¿Y a ti te gustan los nenes? Porque papá es nene, ¿no?”, preguntó Ada. “No, a mí me gustan las nenas”, respondió su mamá.
Quince años han transcurrido desde entonces y hoy Ada ha unido su voz a la de su madre para defender los derechos de la comunidad gay. Pero enfáticamente indica que eso no es lo único que hace. Es, además, estudiante de periodismo, autora de la novela “Lo que no dije” en la que explora el tema de la violencia doméstica, conferenciante sobre este problema, catequista y bailarina en grupos folclóricos con los que ha representado a Puerto Rico en danza y teatro.
Como se ve, un derroche de energía, y ella atribuye su empuje y su activismo a sus padres, Fermín Álvarez, periodista cubano que luchó contra la dictadura de Fulgencio Batista y luego contra el régimen de Castro, y Ada Conde Vidal (a la derecha en la foto), abogada que estableció y dirige la Fundación de Derechos Humanos, que ofrece asesorías gratuitas a víctimas de discriminación. Ambos la dotaron, a través del ejemplo, de la capacidad para enfrentar con valentía situaciones difíciles.
Lecciones que la ayudaron a mantener en alto su espíritu cuando fue operada dos veces de corazón abierto. La primera operación fue a los 8 años y la segunda a los 14. Ada nació con una condición congénita caracterizada por un hueco entre las paredes de los ventrículos, la arteria aorta dilatada y la arteria pulmonar comprimida. Uno de los peligros era que la sangre no oxigenada se juntaba con la oxigenada. La condición, si no es tratada a tiempo, puede provocar la muerte. Ya se considera curada, pero su condición requiere constante cuidado.
Ada desarrolló también una firmeza de carácter poco usual para afrontar el rechazo y la crítica que despierta en algunos sectores de la población la composición poco convencional de su familia, ya que su madre había contraído matrimonio en Massachusetts con una mujer lesbiana.
Una de tales experiencias negativas la vivió en el colegio católico La Inmaculada en el que se educó. “Un profesor de religión empezó a hablar sobre los homosexuales y el pecado. Una muchacha le dijo: ‘Usted tiene que ser más sensible porque hay una persona en el salón que tiene familiares gay’. Y la respuesta de él fue: ‘Ah, eso yo no lo sabía, pero eso no quita que sea pecaminoso’. Ya yo no podía más y le dije: ‘Mire, soy yo, tengo una persona lesbiana en la familia y no es cualquier persona, es mi madre y considero que está siendo bien despectivo’ ” , cuenta.
Ada mueve la cabeza como si, años después del incidente, todavía se le hiciera difícil entender la magnitud de este prejuicio. Pero su relato no termina así y prosigue: “Incluso empezó a hacer mofa. Habló de los ‘patos’... ya algo extremo. Y luego dijo: ‘Hay que ver lo trágica que puede ser tu vida porque como tu mamá tiene pecado, tú naces y se te arrastran los pecados de tu madre, igual que Eva, que nosotros arrastramos los pecados de Eva...’ ”.
La respuesta de la joven a este tipo de comentarios fue fortalecerse aún más en su religión católica. “Yo creo en un Dios caritativo. La caridad es bien importante en mis creencias”, dice. Durante seis años consecutivos presidió la organización católica más importante de su escuela y fue delegada de Puerto Rico en congresos relacionados con la formación religiosa.
La separación de sus padres no fue causada únicamente por la identidad sexual de su madre sino que hubo también otras razones, según dice Ada. Lo que es quizás poco usual es que ellos continuaron una relación cordial, de mutua aceptación y cariño, que se prolongó hasta la muerte de Álvarez, ocurrida en el verano del 2006.
Entre los tres hubo siempre, dice la joven, confianza para conversar e incuestionable apoyo. Muchos podrían criticar que su madre le revelara, a los cinco años, que le gustaban “las nenas”. Ada lo ve como un momento crucial. “Creó un lazo con mi madre ... Como si me hubiera dicho: ‘No te voy a ocultar nada, para que te enteres por otro, que te enteres por mí’ ”, afirma.
Aun así sus progenitores le pidieron a una psicóloga que la examinara para ver si la situación la había afectado. Los resultados siempre fueron positivos. Ada es heterosexual y lo señala en el contexto de que algunos aseguran que el tipo de crianza que ella ha tenido podría inclinarla a la homosexualidad.
Cuando Ada tenía 13 años su madre inició una relación estable con su actual compañera, Ivonne Álvarez. La llegada de Ivonne añadió un elemento importante en la vida de la adolescente. “Mi mamá estudia mucho, le gusta mucho la lectura, asistir a conferencias... A ella le gustaba que yo me dedicara a todo eso, pero Ivonne tenía una vida social más activa y le decía que me dejara salir al cine o a fiestas con mis amigos”, cuenta.
Hace cinco años su mamá e Ivonne se casaron en Massachusetts. El matrimonio no es reconocido por la ley puertorriqueña. “Yo quería casarme, pero Ivonne no, ella estaba en contra del matrimonio”, indica Conde Vidal. Ivonne, quien es oficial de finanzas de una agencia de publicidad, se ríe. “Ella estaba nerviosa, pero yo muy tranquila. Hasta que empezó la ceremonia y ahí se me creó un taco en la garganta y casi no podía hablar de la emoción”, asegura. La boda significó para ambas la oportunidad de decirle al mundo que se amaban y que deseaban establecer un hogar, una familia. “Es un derecho que tienen los heterosexuales. ¿Por qué no pueden tenerlo los gay?”, pregunta Conde Vidal.
En Puerto Rico ella ha sido una prominente defensora de los derechos de la comunidad gay. Hace unos años luchó -junto con su hija- a favor de la derogación del Artículo 103 que criminalizaba el sexo oral y anal en las relaciones heterosexuales y homosexuales. Esa batalla resultó en una victoria.
En febrero pasado, tanto ella como Ada, hicieron sentir su voz a favor de que el Código Civil reconozca las uniones de hecho. Esto beneficiaría a los heterosexuales y a los homosexuales que han convivido más de tres años.
Para Ada, quien desea estudiar su maestría en Estados Unidos, sería un alivio que la ley puertorriqueña reconociera legalmente el lazo que existe entre su madre e Ivonne. “Si mi mamá se enfermara durante mi ausencia, Ivonne no tendría el derecho a tomar decisiones en su caso. Quizás yo tendría que regresar, pero ¿y mientras tanto qué? Si la crisis es seria, ella corre peligro”, dice.
Entre las experiencias más duras que Ada ha enfrentado es conocer, en toda su intensidad, el odio de los grupos que atacan a los gays. Cuenta que hace algunos años cuando acompañó a su madre al Senado a las vistas relacionadas con la derogación del Artículo 103, al pasar al lado de varios grupos religiosos y cívicos que defendían dicha legislación, sintió ese odio.
“Yo no entendía tanto lo que era la intolerancia. Yo iba pasando y empezaron a silbar y a atacar. Alguien gritó: ‘Esa es una p..., que cree que va a cambiar las cosas’. En ese momento yo entendí a mami y entendí a mi papá con sus luchas en Cuba”, dice.
En ese instante se reafirmó en ella el deseo de ser líder también, no una copia de sus padres, sino con su propio estilo, en armonía con sus valores y capacidades.
Como resultado de sus experiencias, las buenas y las malas, la persistencia -“seguir ahí, ahí, ahí”- se ha convertido en parte importante de su personalidad. Hoy proyecta graduarse de periodismo de la Universidad de Puerto Rico, seguir escribiendo, estudiar comunicación internacional en Estados Unidos, continuar denunciando la violencia doméstica y, por supuesto, proseguir su tarea como catequista.
Su batalla por lograr que su familia sea reconocida plenamente por la ley continúa también. Quiere derrotar los prejuicios y la ignorancia esgrimiendo su razón y su fe, dos armas poderosas que ha puesto al servicio de un mundo más gentil para todos.

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12 Agosto 2006

Papá descansa en paz

11 de agosto del 2006

“No es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”
J. Manuel Serrat

La muerte no tiene remedio y la historia, tiene muchas fechas. Al comenzar el año me llamaron a decirme que mi padre había sufrido un derrame cerebral, mucho más fuerte que el que ha había tenido antes; del cual se recuperó en un mes. Lloré sin cesar, gimiendo en lo que mi madre leía el periódico en la butaca del lado, sin mirarme. No fue hasta que subí el volumen que se dio cuenta, me sentí sola. El día anterior había comido con él; y en ese momento a mi padre como lo conocí, murió.
Desde que tuvo el derrame, le advirtieron que fue muy fuerte, que debía tomar terapias físicas. Trataba, al principio, luego se cansó de luchar; hacía trampa. Al ser un caso al parecer perdido, por su actitud, lo llevaron a su casa. Teresa, la última compañera de donde obtuve tres hermanos menores, se haría cargo.
Llegó el día en que se cansó. La enfermera se había ido y fue a parar en un asilo, cerca de los más graves. Como almas en agonía gemían y lloraban, estaban postrados mientras que mi padre buscaba cómo despedirse. La mente al parecer se quería desprender. Fui a visitarlo a mostrarle que hice mi libro, que se lo dediqué, no me respondió. No hablaba, no se movía, no me reconocía. Sólo una vez me dijo “Adita, vamos a la Universidad, a Cuba”. Nunca más mencionó otra oración completa en mi presencia. Al parecer decía, en silencio, eres mi niña, sigue estudiando, recuérdame, tú me entendiste, haz algo por Cuba.
Siento el corazón como “tres ritmos de bomba” al introducir lo que quiero recordar con este escrito, el último día que lo vi. El seis de junio, cuando mi hermano menor cumplió 11 años, lo visité al hospital Auxilio Mutuo. Lo llevaron allí porque descubrió una alejarse del mundo, que al parecer ya lo aprisionaba demasiado. Dejó de comer, como quien decía no quiero más, basta. Sabiendo que fallecería, porque el hambre no tenía remedio para el cuerpo, me despedí. Le dije que lo amaba, que prometía tener siempre lo que él me había enseñado y que no se preocupara por los nenes, que no les iba a faltar nada. Le agradecí sus enseñanzas, le dije papasán, como cariñosamente le decía y no se movió, sólo me apretó la mano; al parecer entendió.
Me llamaron el ocho de junio del 2006, para decirme que murió suspirando profundamente la noche anterior y con eso la tinta de mi corazón se gastó. Fermín Álvarez Silva se fue de este mundo, para pasar como un pájaro negro al otro. Sí, porque al no saber qué hacer, al tener que trabajar, decidí caminar desde mi casa en Santurce a Plaza las Américas, y al casi llegar a las puertas del cielo del dinero, un “chango” se postró en mi hombro derecho. Como si llegara el fin de los tiempos brinqué y como quien está mojado frente a la nevera abierta se apoderó de mí el frío. Al parecer se despedía, al parecer me daba fuerzas para lo que vendría después.
Negra camisa, negro pantalón, negro “brassier”, negro carro, negro. Se acabó todo, con una llamada, con una caja de cristal, con cenizas porque quería que lo cremaran. Nos estacionamos al lado de algo que decía “Celestium” donde también estuvo mi abuela, cinco años atrás. Como una majadera mosca que vuela por la comida, seguía en mi cabeza el recuerdo de una escena de televisión. Una vez en “Xena the warrior princess”, alguien muy querido murió y lo postraron sobre una tabla de madera, encima de muchas pajas. Xena, como guerrera se hizo la fuerte, pero con todo y eso hecho el fósforo que quemaría al cuerpo ya no viviente. Así mismo veía a mi padre en un futuro. Se repetía la imagen para creerme que no lo vería más, para aprovechar mis ojos, para crear memoria. Detrás de mí un poco tarde, llegó la esposa de mi papá, con mis hermanos gemelos de 13 años y el recién cumpleañero. Muchas sillas en línea, como quien espera entrar al comedor, como quien está esperando morir, estaban fuera de la capilla cerrada. Allá dentro yacía mi encuentro con un muerto, un cadáver, con mi padre, con mi experiencia, mi noticia. Una caja tapada con una tela blanca estaba al fondo izquierdo de las sillas en forma de media luna, la capilla era redonda.
Al mirar al cielo, habían estrellas en un fondo azul claro como quien imita el cielo, como quien busca calma. Me pusieron al frente del mismo cura, que al parecer disfrutaba repetir el nombre que leía de un papel mientras retumbaba en mis oídos, como un eco. “Señor he dejado mi barca junto a ti, buscaré otro mar”, era el estribillo que me acercaba a mi bomba atómica sentimental. Al parecer la tela, resbalaba en lo que veía a mi padre, con su chaqueta, con el prendedor que le dieron por ser periodista en Cuba, que siempre me quiso dar.
Mis hermanos no ayudaron en nada, no los culpo. El cuerpo diminuto del menor que abrazaba la caja de cristal gritando papá me hizo llorar más. No sé quién me echó el brazo, quien me dijo lo siento, mis gemidos eran muy fuertes, salían del alma. Ya no estaría para mí, no estaría para ellos. No quería olvidarme de él nunca. Y parece ser ayer que lo despedí y han pasado dos meses. Dos meses que de vez en cuando brincan a ese día. Un tatuaje que me lo recuerda, que en su nombre me hice 48 horas antes del día de los padres, siete días después de haberlo visto; que funden su bandera cubana con su último refugio, Puerto Rico.
Al parecer la Facultad de Comunicaciones ya sabía algo, me tocó hacer una crónica para un trabajo final y hablé de esto, la muerte. Terminé diciendo que fui víctima del miedo a ésta, hoy soy enemiga del olvido. Hoy digo que mi padre era un pájaro al que veía volar constantemente. Libre, pero triste. De repente desapareció y al llamar su nombre, lo vi salir de mi boca. Mi padre ahora está dentro de mí, de mi mente, dentro del papel, de mi libro, de mis hermanos. Mi padre es mi inspiración y por él y lo que me enseñó, seguiré escribiendo, para que su Adita, su chela, su nena, su legado, resucite.

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12 Agosto 2006

Muerte

Ada M. Álvarez Conde
11 de mayo del 2006
Profa. Milagros Acevedo
Copu 4001-002

Muerte

Tenía la certeza de que la crónica sería un éxito para mí. Emocionada por la última tarea de clases, se acercaba la hora de saber qué día se entregaría. Ese amor por la escritura y la libertad en las letras de la crónica, me hacían sentir como si no tuviera ningún peso. Pero, las palabras de la Profesora volaron como ametralladoras apuntando a mi cintura y se revolcaron los sentidos al escuchar los temas. Enfrentaría de una manera u otra la muerte.
“Anteriormente mandaba a los estudiantes a ver autopsias, pero ahora es ilegal”, continuó diciendo, mientras que mi mente se revolcaba en pensar en que si hablaba de muertos cogería cualquier otra opción. Tenía dos: ver a una persona infectada con el virus del SIDA, que estuviera en un centro de cuidado o la preparación de un cadáver. En mi cabeza comenzó un gran dilema que me retó de manera singular. Los cadáveres siempre habían sido mi mayor miedo, pero al parecer lo era la muerte.
Como con pesas en las manos recibí el papel que certificaba que era estudiante de periodismo y que debería hacer una asignación. Con ésta el permiso de entrar a alguna funeraria. La Oficina, más grande de las que había visto, rellena de papeles y de fotos parecía ser un preámbulo a lo que quisiera hacer con mi vida. Al salir de allí, el pasillo blanco reflejaba las luces como un túnel hacia la muerte que me dirigía a una puerta gris y sobria. Al salir de allí sabía que debía tomar una decisión que no era muy fácil.
Pensé en contactar a los centros de cuidado del SIDA, pero no lo hice. Con el pecho apretado decidí tomar la decisión más difícil que he enfrentado en mi vida. Mi novio al escuchar la misión que emprendería se mostró entusiasmado y me dijo que si en verdad le tenía miedo que fuera con él. Mis sentimientos cambiaron instantáneamente, mi miedo había hecho de mí una cobarde y la falda que llevaba puesta parecía reclamarle que necesitaba un protector y me molesté. Como un fuego interno saqué el coraje de decir que si iba, iría sola, porque ni él ni nadie podrían detener mi futuro como periodista y en esa carrera al parecer, habría muchos muertos.
Desorientado por mi reacción, no mencionó el tema más. Como si fuera una niña de puntitas, tratando de esconder el sonido de los pasos comencé a buscar algunos números de funerarias. Rezando de que ninguna me contestara conseguí una en Santurce que podría hacer conmigo una excepción. “¡Maldita sea!” pensé. Nunca he visto un muerto en mi vida y si viera alguno por primera vez sería en el proceso de “arreglarlo”. Comoquiera, por la lentitud que tomé en el proceso debería ir allí porque si no fallaría mi tarea.
La Metrobus I en la que viajaba desde la Universidad a mi casa, en ese momento, era mi ataúd de recuerdos. Cuando tenía 14 años me tenían, por segunda vez que operar de corazón abierto. Mi abuela fue la primera de mi familia en fallecer dos días antes. No me lo dijeron hasta luego de dos meses, a pesar de que un día en el hospital comencé a llorar diciendo su nombre. La secretaria de mi mamá me comentó que mi abuela nunca se había visto mejor, que estaba en un traje azul, bien maquillada y radiante. Como si sus años de modelo en Cuba la hubieran perseguido luego de tanto tiempo en su tumba.
Caminando ya hacía la Funeraria traté de aguantar el nerviosismo y pensé que si ellos arreglaban cadáveres, por algo era. Mi abuela entonces se convirtió en el sostén y el empujón para seguir caminando. Como con una soga halada de la cintura, la Funeraria estaba a la vista y mi paso, como si el bulto pesara el triple de las libras de mi cuerpo se acercaba. Estaba frente a la funeraria, sabiendo que con toda intención la Profesora recomendó no ir a esas, porque lo negaban.
Al abrir la puerta de color madera, parecería ser que me consumía. Al entrar vi algunas sillas regadas con losetas negras con algunas pintas blancas. El olor parecía ser de residuos de “spray” con olor a flores, pero era seco como el cuero. Parecería ser que mis sentimientos se mezclaban como el agua y el fuego mientras veía los detalles. Caminé al escritorio donde aquella Señora esperaba con letargo, al parecer pensando, quien se había muerto ahora. “¿Podría llevarme esta libreta verdad?” Como quien no sabe qué está pasando, me preguntó quién me había atendido, porque eso no era como yo pensaba. Le mostré la carta.
Al parecer Dios escuchó todas mis oraciones de fortaleza y me dio una bofetada con eso. Parecía ser que definitivamente no se podía y fue entonces cuando sentí algo cerca de la locura. Ya era muy tarde para ir a otro sitio y la nota parecía esfumarse como quienes se creman ahí. Al salir, parecería ser que para el cielo tenía una marca imborrable de cobarde por más tiempo. Sería ahora incierto el día en que enfrentaría la muerte de nuevo. “¿Qué me pasa?”, pensé.
Quizás el haber pasado por la muerte, no te hace fuerte ante ella sino más sensible. Al parecer el tiempo que estuve sin vida en la sala de Centro Médico en el 1995 con mi primera intervención fue traumático. Quizás para la próxima buscaría historias que igual que la mía parecían locas. El túnel que una vez vi, parecía ser el camino a mi casa. Un túnel y una luz con regreso y cobardía. No quedaba más que aceptar, con la cabeza mirando hacia el suelo, que la muerte me venció después de todo, y la cicatriz que llevo y esta crónica me recordarán siempre que hoy fui una víctima del miedo.

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Ada M. Alvarez Conde

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Graduada con un bachillerato en la Universidad De Puerto Rico, Recinto de Río Piedras de Periodismo y una certificacion en estudios de Genero. Hija de una abogada, Ada Conde; y un periodista exiliado cubano, Fermín Alvarez. Mi pasiones son las letras, la música y la educación. En este blog leerás cosas que han pasado en mi vida con más detenimiento. He creado este blog para complementar los diarios que ya están viejitos y para darte la oportunidad de conocerme más. Desde pequeña me enseñaron a no juzgar, especialmente si uno NO sabe de la persona. Esta es tu opotunidad de conocerme, de preguntarme, de tirarme al medio y retarme. Tengo una misión y me encantaría saber cuál es la tuya. Deja tu huella y no olvides que si estás aquí es por algo. Te espero: Tengo 1 libro publicado, soy novelista mas joven de PR- www.loquenodije.com espera el segundo: Mudanza Constante, el poemario. Esperalo. TQM. Gracias por visitarme: free web counter
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