Categoría: Poemas
17 Febrero 2012
Te confieso,
que hay un vapor expulsado
por el exceso,
de feromonas que andan en retroceso,
al momento primitivo,
de la sobrevivencia,
pero se queda cautivo ante el minuto del primer beso.
La zona erógena
no es otra cosa que un mapa sin rumbo
entre el cuerpo de tu mundo,
desde el dedo que deslizo por tu mano
que pasa por tu cabellera
y termina con tu lengua de frontera.
Es otra cosa,
descansamos en la oscuridad del momento,
sin dejarnos llevar por la biología,
sino la anatomía del abrupto encuentro
que recorre tu alma y la muestra contra la mía
como en un espejo.
Es el sueño del deseo,
la silueta con ropa de tu ser,
que nos hace ante todo reflejar
todas nuestras cicatrices,
mientras sepultamos todas las culpas
y navegamos sin directrices.
Son tus ojos mi refugio,
es tu boca mi mejor poema,
es mi respiración contra la tuya
la canción de tu nombre,
el mejor flamenco.
Hagamos con el ambiente que nos rodea,
Un mar de rosas sin espinas,
que flotan ante el silencio
de la química de nuestros fonemas.
Entonces, cuando la desnudez
que tenemos se deslice suavemente
al escape de las circunstancias,
tómame como tuya
respira y jadea mi entrega
en nombre de la noche
del espejo y de la vela,
los testigos impunes de la caricia única.
Dejamos el instinto para ser distintos,
y con eso plantamos las inevitables raíces,
de un encuentro físico vagabundo,
que se evapora en dos seres,
Que ante todo andan,
Vulnerables y desnudos,
Haciéndose mutuos,
Ante las sombras.
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30 Enero 2012

El encuentro intransigente de los ojos,
dibuja una sombra perfecta que ejerce
una caricia inerte del quizás,
que yace en el silencio del ojalá,
el susurro de voz que evoca un homicidio
grita ya no más.
Se adorna de pensamiento lógico,
el sentimiento empírico de esta decadencia.
Es complicado,
el beso reposa en el acceso momentáneo solo del sueño despierto.
Una silueta bohemia incandescente
se debate entre lo decente y lo indecente,
entre lo correcto y lo incorrecto,
entre la definición del encuentro perfecto,
de dos seres en el momento incorrecto.
Cortéjame y luego cuando caiga en la trampa
de los atardeceres de tu espacio,
coteja los límites del contrato,
que impiden que las migajas de humo de tu corazón,
salgan libremente por tu cuerpo.
Déjate, libérate y permítete despertar dentro de tu jaula,
mientras el ave libre que se posa en tu aposento,
te regala y devuelve el fuego que una vez quisiste.
Y luego, cuando llegue la amarga gravedad de la realidad,
déjate llevar por la inercia de la crueldad,
de que no todo es un sueño.
Siempre llegarán los abrazos a tu bahía,
y al rincón perfecto de ese banco que en tu espacio,
está postrado esperando compañía,
que allí, en el amanecer, descansan nuestras manos.
El alba, el país y nuestro mundo se vuelven testigo,
del encuentro de dos soledades perfectas,
que se regocijan en el mar de besos,
que quizás no toquen tu boca,
que no te he dado todavía,
y no tengo que darte,
para que sepas que son tuyos.
servido por ada
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26 Agosto 2011
Tara catá
Tara Catá
suena el
shaka shaka
tum túm
bám bám.
Terremoto
Terreno movedizo
ante el alma indisoluble
amarrada al piso.
Para acá y para allá
zúm
zám,
muñeca de plomo,
desplomada ante el plan.
Para arriba, para abajo,
se mueve el plano,
la estructura sigue,
batallando la inercia,
y al fondo una melodía,
un solo piano.
¡Socorro, clemencia!
Destrucción natural,
epítema de la naturaleza,
el plan va en decadencia,
el espíritu en trascendencia.
Se sacude,
corre,
suda,
se desaloja,
queda móvil a la par de una hoja,
en lo que se crean los hematomas,
suena el tambor de la apariencia,
todo lo que has sido,
se ha ido con esas grietas,
ha salido un sol nuevo,
ante el terremoto,
que asecha, destruye y reemplaza,
el plan trazado,
con el destino perfecto.
servido por ada
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25 Julio 2011

Sube el telón y desde la habitación
en la esquina del rincón,
de la misma avenida,
viene la ocasión para conocer
las pupilas y los ojos,
estáticos ante los años.
¡Hay pero qué daños!
Son 21, fueron 21 meses
de escalones a la gloria,
de los primeros besos,
de los primeros... todo.
De flores inmortales,
de ideales que mueren,
ante la alineación de los bolos,
aniquilados ante el golpe,
tirando el corazón
juntas con un pasaporte,
una chuza por los juegos de la suerte.
Y por ahí el dado corrió en la mesa,
y siendo niño fuiste vestido de etiqueta,
a parar en el casino de la vida,
mi esperanza se quedó en la ruleta,
y tú creciste lejos de aquella muñeca de trapo
que reconstruiste,
y destruiste con tu primera ausencia.
La vida parecía muerta,
y la muerte te acercó de nuevo,
y todo parecía ser diferente,
menos la cápsula del tiempo en la ciudad,
menos la memoria colectiva del recuerdo.
Pero el viento soplaba a la distancia,
y me tocó a mí coger maletas,
a tratar nuevamente el destino,
y por ahí un flechazo inoportuno,
vino antes de que al fin estuvieras cerca,
y así, me tocó escoger por lo que no entendía,
y con eso mataba sin querer,
en tu corazón la esperanza del amor cierto,
y ahora en la libertad del pensamiento,
en la libertad del sentimiento,
del corazón viajero que pertenece,
junto al peso de los hombros,
que ahora unifican los caminos,
el que era tuyo aún te pertenece,
queda coordinar "el posible",
con aquello que aparenta ser "imposible",
ante el recuerdo de quien fuimos,
o la unión de quien nos convertimos.
Depende nuevamente del boliche,
de la suerte,
de más tiempo,
mientras aprendemos,
que el destino también juega al escondite.
servido por ada
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6 Julio 2011
Sin tiempo.
Sin tiempo bailaba el beso que surgía de tu boca.
Sin ataduras salían las palabras que no te pedía,
pero que abonaban a la semilla que sin querer,
quedó fertilizada en mi pecho.
Adentro, muy adentro,
quedaba la pérdida del pudor,
y el reconocimiento,
a la conquista,
la puerta no planificada,
que se abrió quizás en el momento no indicado,
pero sí perfecto.
Sin tiempo baila mi cuerpo en la inercia,
de la caricia dormida en el espejo vacío,
en la sombra de la sombra,
de tu caricia lejana.
Sin calendario futuro,
en un pasado febrero,
quedaron muchas cosas eróticas y exóticas,
esotéricas y caóticas,
que retumban en la memoria física,
de todas las cosas posibles-irónicamente-,
con la caricia de tu pelo.
Queda la huella,
de tu sutil caricia,
del cambio climático repentino,
del mar calmado y su furia,
de la brisa y el tornado,
del sol y sus incendios,
de la lluvia y las inundaciones,
a la sequía,
del placer y el dolor,
sin saber,
cuándo ni dónde,
terminará.
¿Alguna vez fue cierto?
¿Cómo es que construiste,
sobre la arena el castillo,
que luego se quedó solito,
combatiendo al viento y la marea?
Si al menos supiera que fue cierto,
si al menos,
sin tiempo,
supiera...
Que lo que no fue planificado,
terminó siendo el plan perfecto.
servido por ada
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11 Junio 2011
Se me olvido decirte la historia de mi corazón,
La batalla de mi cicatriz,
El día especial en que no iba a ser la misma,
En que la sonrisa estaría opaca,
Y de todos los días del calendario,
Ese, ese sí,
Necesitaría tu abrazo,
Más que nunca.
No te pude decir que me veo más fuerte,
De lo que parezco,
No te dio tiempo a descifrarlo,
Tendría que decirlo,
Y ya no estás para escucharlo.
Se quedará en el aire aquello que dijiste,
Que me hizo creer en la magia,
En la primavera del acaso,
En la mudanza necesaria.
Se quedó escondido,
En las huellas escurridizas
De la alfombra.
En el timbre de la puerta.
Se me olvidó enseñarte el florero que compré,
Para las flores que nunca me diste,
Andaban por ahí escondidas las maletas.
La luna será ahora la que me acaricie,
La que me bese por la ventana,
Hasta que me olvide de la noche,
Y vea el sol de mañana.
Le tocará al reloj cumplir su parte,
Para que avance hasta que se repare la herida.
Se te olvidó devolverme la vida.
Me tocará buscarla en otra parte,
Y contarle al papel blanco,
Todo eso que necesito,
Para que aunque no quieras,
Me la devuelvas,
Sin que te des cuenta,
De la rosa que dejaste en mi desierto.
servido por ada
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3 Junio 2011

Enséñame a buscar la caricia en el soplo de la brisa,
Convierte el sutil viento que me peina en su mano.
¿Acaso se convierte el suelo en arena movediza,
acaso el piso refleja el amor occiso?
He aquí mi ponencia al fantasma que me aquieta,
quiero romper de una vez el estigma,
quiero entender el concepto de la resistencia,
quisiera que creáramos un nuevo paradigma.
El cuerpo se ha vuelto cianótico ante tu ausencia,
y el silencio acompaña a la sonrisa,
mueren las horas mientras espero el reencuentro,
mientras el sueño trata de nadar en un mar de recuerdos.
Será, que el latido se ha mezclado con el ruido,
será acaso la certidumbre de nuestro encuentro,
lo que reta la incertidumbre de sus próximos pasos.
Será acaso el pasado disfrazado,
quien pinta el marco del cuadro,
quien pone los miedos,
quien roba la sonrisa embarazada.
Serán acaso las preguntas que me invaden,
la razón por la cual se crea un signo de alerta innecesario.
La duda y la incertidumbre de sus brazos,
la precisión del uso de sus labios,
la rapidez de sus dedos ante el teclado
y los avances de la tecnología,
retan las analogías que nacen,
entre el plan trazado y el fingido.
Se esfuma entre cementerios,
la punta del bolígrafo que confirma,
que por un momento sintió lo mismo,
que por un momento puede sentir más de lo que piensa.
Mientras, regresa, sin querer y sin buscarlo,
la foto que retumba en la memoria,
del hasta cuándo y cuánto,
sabré si me quieres.
Hasta cuándo me bastará saber que lo hiciste,
cuántas veces tendré que repetir,
que lo hago.
Pero, por ese "por si acaso" que resucita de vez en cuando,
se celebra la ocasión del furtivo encuentro,
mientras hago del sinónimo de uno de mis besos,
una firma a un poema que todavía no comienzo.
servido por ada
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13 Mayo 2011
Andaba vagando el cuerpo,
bailando con pasos lentos
en el cemento,
títere del sol y los horarios,
víctima del viento,
lp mínima brisa
Parecía un tornado.
Yacía el alma sobre la tumba,
la vida pasaba por la muerta,
nada sentía.
Entonces, el la soledad del silencio
hubo un eco de vida en tus luceros,
encontré las perlas en el botín
del tesoro de tu cuerpo,
se movió una mano,
se escucharon los tambores en el pecho,
comenzó el latido,
la resurrección comenzó con la nueva mañana,
irónicamente, frente al cementerio.
Entonces, concluye la muerte en un beso,
no me importa que llore,
que se rompa en pedazos el corazón,
que me entierres en el olvido,
que la sangre fluya en direcciones sin sentido,
que te lleve el tiempo a otros rumbos,
que no terminemos juntos.
Acepto,
acepto el reto,
acepto la luz y la fuerza,
la vulnerabilidad del sentimiento,
ya me has cambiado la vida,
no importa lo que pase,
¡lo mejor es que ya siento!
servido por ada
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