
Este poema lo hice el miércoles pero lo expongo para conmemorar la semana de su muerte y el día del padre.
Siete días atrás te fuiste,
de tu cuerpo, hace cinco, te desprendiste,
me dejaste un pájaro negro
revoleteando tu espíritu,
impregnando tus caricias,
tus besos, tus frases; te despediste.
TE quedaste en mi sangre,
insertando raíces de tu patria,
que he de cosechar.
Lleno de senderos nuevos dejaste almas,
con tus manos creaste recuerdos,
pedazos de tí que pretendo unir.
Y con lágrimas de sal,
los mares del paraíso te reciben,
con mis ángeles gritándote TE QUIERO,
mirando al cielo te siento,
viviendo me doy cuenta que estás dentro.
Fermín Alvarez Silva
21 de agosto del 1929 Cuba-
7 de junio del 2006 Puerto Rico
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Cabe señalar que ha comenzado la Semana Mayor. Hoy domingo de Ramos declaro el día del Diablo. Sí, existe. En la mente y en el cuerpo de cada ser humano. Hoy, ni la catequista ejemplar se salva. Ni la empleada casada se compromete. Ni el jefe se preocupa. Las tentaciones son reflejos egoístas y convenientes de nuestro ser que buscan ser cumplidos. El Diablo, figura a la cual le tenemos miedo, es solo una idea de un pintor carituresco. Para buscar al diablo solo hace falta ver un espejo. Sobre el Diablo que me dijeron y contaron hay que tenerle miedo, sí mucho miedo. De que hay que luchar, sí. De que hay que librar unas batallas para no ser el beso egoísta, ni la decisión hiriente. No es otra cosa sino la mente más impura y más normal y corriente, presisamente por eso es que es tan difícil no caer en la tentación. Tenemos uno interno, y muchas veces ve más el Sol que el mismo mandato de Dios. .........
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Salmo 91
Tú que habitas al amparo del Altísimo, que vives a la sombra del Omnipotente, di al Señor: <>.
El te librará de la red del cazador, de la peste funesta.
Te cubrirá con sus plumas, bajo sus alas te refugiarás, su brazo es escudo y armadura.
No temerás el espanto nocturno, ni la flecha que vuela de día, ni la peste que se desliza en las tinieblas, ni la epidemia que desbasta a mediodía.
Caerán a tu izquierda mil, diez mil a tu derecha: a ti no te alcanzará.
Nada más mirar con tus ojos, veras la paga de los malvados, porque hiciste del Señor tu refugio, tomaste al Altísimo por defensa.
No se te acercará la desgracia, ni la plaga llegará hasta tu tienda, porque a los ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos; te llevarán en las palmas, para que tu pie no tropiece en la piedra; caminarás sobre áspides y víboras, pisotearás leones y dragones.
<< Se puso junto a mí: lo liberaré; lo protegeré porque conoce mi nombre, me invocará y lo escucharé.
Con él estaré en la tribulación, lo defenderé, lo glorificaré; lo saciaré de largos días, y le haré ver mi salvación>>.
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