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La Coctelera

Ada M. Alvarez Conde

Este es mi nombre, mi marca, mi huella. Ya mostraste interés y por eso es mi deber dejarte saber quién soy. Esto es categorizado -R- no es restringido, sino REAL.

28 Junio 2007

Multiplicaos

Por Héctor Meléndez

Aquí la prensa quiere que sea ''noticia'' que mataron a uno, y que lo miremos junto al charco de sangre. Difunden una sociedad que no sería así sin la prensa.

A tal grado la sociedad sufre a diario su terrible vértigo, que llega el momento de sospechar que los grandes medios de difusión alimentan la patología y la violencia. La prensa y demás medios de comunicación pueden estar reproduciendo los males sólo por cubrirlos, por destacarlos, por crear una cultura y un folclor en torno a ellos.
La prensa sugiere ''esto que publicamos es la realidad''. De ahí es corto el paso a imitar esa realidad, hacerse a ella. La difusión repetida del asesinato no sólo hace a la gente insensible hacia los asesinatos, sino que produce más asesinatos. Y así con los incestos, mentiras, violaciones, fraudes, carjackings.
Pues ¿no reproducen los medios de difusión la cultura de la época? Un cantautor, una bailarina, un atleta, una escritora, surgen a la vida social porque vieron u oyeron a otros que hacían esas cosas en espectáculos, libros, discos, la radio, la prensa, la televisión, el cine. Pues también los homicidas, suicidas, psicópatas y maltratantes.
Uno tendería a pensar que la gente se hace indiferente e insensible a la violencia, el crimen o el llamado delito sexual, de tanto escucharlos, verlos y leerlos. Pero tal vez, en mucha gente, de la indiferencia se pase al intento de imitación, al aprendizaje, a una nueva y secreta sensibilidad.
La difusión no sólo construye la realidad, sino que estimula esa realidad para que se repita. Convierte los hechos en idea aceptable e incluso repetible, quizá como cuando la repetición de una imagen hace que queramos el carro o el sándwich.
Se difunde que hay quien preñó a su hijastra preadolescente y esto, que unos grupos ven como una atrocidad, en grupos ajenos a los conceptos de los otros se verá como algo que puede hacerse, que desea hacerse, que es parte de una realidad deseada, deseable y deseante.
Si el deseo se mantenía secreto gracias a la necesaria represión de la cultura, ahora se desliza hacia la libertad con la ayuda de la publicidad que recibe el alegado transgresor ya famoso.
Al masificarse la insensibilidad surgirán quienes den rienda suelta a su deseo porque ya ese deseo deja de ser reprimido, según informa la prensa. Se convierte en realidad admitida y publicada, como una mercancía más, una moda, un juego. Tal vez hasta surgen oscuras competencias entre amigotes sobre quién se atreve más a hacer esto o aquello.
Puede que con las leyes pase algo similar a las noticias, pues también son formas de hacer notoria una conducta, y son parte del mercado. Una vez la ley de violencia doméstica hace que numerosos hechos sean delitos gracias a ella, publicita formas de conducta que, al ser públicas y repetidas, parecen ser normales. Así abundan las parejas que compiten entre quién acusa primero, o acusan como frivolidad o venganza, o con fines de estrategia, estafa o poder sobre bienes o niños.
Publicidad es entrar en la historia, se sugiere vulgarmente. Acaso, pues, la publicidad que recibe el pistolero hace que otros quieran tener esa identidad, o una identidad de la pandilla, del punto, del estilo de castigar una deuda.
Se difunde que los adolescentes son gatilleros y aparecerán muchos preadolescentes que desean ser gatilleros. Se masifica el dato de que unos violaron a una que trabajaba en un bar y aparecerán quienes lo repitan. El Cuarto Poder les da importancia.
Apréciese el vínculo entre los deseos erótico y de violencia. El erótico debería traer paz, pero se transmuta a menudo en agresión. Véase además el vínculo entre los deseos y las adicciones. La televisión y otros medios estimulan la adicción a la mujer sexy, y diversas adicciones comerciales y alucinógenas.
Habría que ver cuánto la repetición del morbo en la prensa estimula el morbo en la mente, y cuánto la repetición en la mente estimula a la prensa: si el deseo por la mercancía aumenta la circulación de la mercancía, o el aumento en la circulación aumenta el deseo.
Los medios son una vía mediocre para acceder al placer imaginario de escapar de la realidad. Pero es un círculo, pues en cierto modo los medios son la realidad, la sociedad, la cultura, lo normal y lo deseable.
La repetición del morbo en los medios canaliza la ‘masculinidad’ de muchos y la alevosía de muchas, alienta el impulso de muerte, explosiona maneras nuevas de placer y de ganas. Después de todo, el mercado se funda en las ganas del ego.
La prensa escrita tiene el poder del texto que debe ser leído. El trabajo mismo de leer estimula la agitación sanguinaria o erótica que estaba por desatarse. La televisión tiene el impacto visual por excelencia. Impone a la mirada cuerpos y rostros de víctimas y victimarios.
Los medios de comunicación pretenden ser cultura, pero es probable que sean más barbarie, por lo violenta que es la cultura.
En otros países algunos medios dominantes se abstienen de publicar incestos, violaciones, arrestos y asesinatos. Suponen que la gente sabe bien que pasan estas cosas, y concentran su atención en lo histórico, político, económico, cultural e internacional, en análisis y pensamiento. Pero aquí la prensa quiere que sea ‘noticia’ que mataron a uno, y que lo miremos junto al charco de sangre. Difunden una sociedad que no sería así sin la prensa.

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Ada M. Alvarez Conde

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Estudiante doctoral, graduada con una maestria en periodismo investigativo y bachillerato en la Universidad De Puerto Rico, con una certificacion en estudios de Genero. Hija de una abogada, Ada Conde; y un periodista exiliado cubano, Fermín Alvarez. Mi pasiones son las letras, la música y la educación. Muchas cosas de este blog ayudaron a hacer mi libro Mudanza Constante. El primer libro, Lo que no dije, es una fundación que combate la violencia domestica a través de la prevención de la violencia en el noviazgo. Esta es tu opotunidad de conocerme, de preguntarme, de tirarme al medio y retarme. Tengo una misión y me encantaría saber cuál es la tuya. Deja tu huella y no olvides que si estás aquí es por algo. Gracias por visitarme: free web counter
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