Y en un zafacón...
Creo que entiendo al niño muerto en la basura. Ese al que le quitaron la vida porque pensaron que iba a ser una amargura, un peso, una carga. El cuerpecito sin vida y con forma en el zafacón rojo que aguanta lo químico, lo orgánico, lo que tenga un poco de sangre. Así como el deambulante ignorado. Como el que está caminando pidiendo dinero y en ese momento siente cómo le ponen el seguro a las puertas. Cómo la señora vira la cara. Cómo el hombre en el carro de lujo dice que no tiene “cash”. Cómo el papá le murmura detrás de cristales al niño que no mire. Así como si no existiera. Como si a la mala le dibujaran encima otra cosa con pintura invisible. Creo que entiendo al homosexual en el centro comercial. Cuando camina con su pareja y todos lo miran y murmuran que es demasiado “obvio”. Cuando la familia con faldas largas y niños los agarran para que no se les pegue la plaga. Cuando al pasar balbucean tratando de condenar antes de tratar de entender. Cuando miran de reojo y le sale una pequeña porción de dientes porque como mueve su mano le da risa. Como al inmigrante, que en chistes lo destruyen como cucaracha. El más bobo le dicen, el más bruto. Cuando no le alquilan un apartamento porque creen que todos ellos son mala paga. Cuando le comentan a la joven que tiene como novio uno que por favor lo reconsidere, que no quieren que dañe la raza. Como a la prostituta que ves en la calle. Sí esa que te parece cafre, que te da pena o te da risa. Que si parece muy flaca, piensas que es un hombre. Que rápido crees de drogadicta. Esa que se pierde en el techo y en los efectos especiales cuando se escapa de sí misma, mientras otro cree que la posee, que la conquista. Esa a la que nunca le preguntamos por qué está ahí. Como cuando leemos un periódico. Y decimos “ay bendito”, “otra más”, “otro más”, “la cosa está mala”. Como cuando criticamos la violencia en las calles y como nos tenemos que mover de lugares oscuros para no correr peligro y de repente vemos la película que más venda sangre. Así, porque no te afecta. Porque crees que no te afecta y para terminar, entiendo al periódico. Que tiene diariamente mil cosas malas porque así las escogen. Que tiene muchísima información. Que cae en manos que no creen que pueden cambiar las noticias. Que al finalizar su lectura se limpian los dedos frotando la tinta que se les pega como si así desgarraran el mal que los rodea. Y al final, como el periódico el bebé de la clínica. En el zafacón. Con tantos que hay y no los reciclan. Así, esperando que alguien haga algo y a la vez entendiendo, que muchos no son invisibles pero los entierran vivos porque nos dan asco y no nos gusta. Y después nos preguntamos qué nos pasa como si eso fuera suficiente. Como si no fuera otra cosa que consumimos, otra campaña.Que vemos y tiramos a la basura con nuestros actos.

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La indiferencia en estos tiempo y demasiado grande por lo menos en america algunas personas en veces ayudan, pero en paises asiaticos esto no sucede si alguien se este muriendo en media calle nadie pero absolutamente nadie ayuda pasan a la par como si fuera cualquier cosa e inclusive en algunos paises americanos ver un muerto es pan de cada dia y yo la verdad ver a un indigente que me pide dinero no le doy, 2 veces me paso que me piden y les comida, osea y no sobros, les comida recien hecha del dia y la votan como si fuera basura, ademas el que vive indigente es por que quizo vivir asi.
7 Enero 2011 | 03:03 PM