Diario de una despedida
Esto es parte de un diario. Estoy cansada de tanta mudanza. Se me hace complicado pensar en las mudanzas metafóricas que he tenido, como expreso en mi poemario, entre niña a mujer, entre la vida y la muerte, entre otras cosas. Pero ya estoy cansada de las mudanzas de escenarios, de ambientes, de personas, nada se ha quedado estático y aún en la mudanza constante- lo cual no es una amenaza si hay algo sólido- he visto como ese ha sido el problema- que muchas cosas han desaparecido. Me quedan 25 días, y soy víctima del encierro. Un encierro que veo que me he puesto como si con eso pudiera escapar de emociones que tengo en el corazón con mi partida. No es algo de varios meses, mucha gente insiste en que nunca volveré a mi Patria, solo y que de vacaciones. Eso no es algo que he planeado nunca. Y estos últimos meses, las bofetadas. La “madurez” a la mala en otros aspectos. Desde la intromisión a mi vida personal como un arma, hasta el más crudo y cruel desenlace que ahora hace más que nunca sentido. Creo. Entonces, en la familia, más distancia en vez de más unión. Familia inmediata que rápido ha sido suplementada en afectos por la recién familia añadida. Yo en mudanza, dejando atrás a mi casa en Santurce, con todo lo que allí tengo, con lo que fue mi refugio. Yo en el apartamento, en la calle 30. En una nueva etapa como independiente, dependiente de ruedas y otras cosas. Y en las amistades, el silencio. Sólo uno constante que insiste. Que me asusta por su constancia y elegancia en los sentimientos puros que demuestra más que profesa, ese si es completo- y también como yo solo. Ahora mismo, más que yo. Y en su soledad encuentra un pasatiempo, me lee.
Entonces, los demás que quizás me buscaron a través de los años, particularmente los últimos cuatro, desaparecen, como quizás mil veces hiciera yo por mi agenda. “Yo soy de otros” siempre he dicho por la misión que considero que tengo de darle al prójimo. Pero a su vez, en las soledades y en los pensamientos- se hace un poco frustrante ver como en el dar y dar a otros, uno mismo se pierde y las tijeras del tiempo acortan nuestros hilos de vida. Entonces, no me queda de otra que empezar de cero. Empezar de nuevo, aunque sea en un lugar en donde también el destino me impuso, no planificado, lejos de mi casa. Pero, me pregunto si alguna vez tuve una. Así que se me hace un poco fácil desear mi partida. Dada la circunstancia de las horas libres que tengo y las horas libres que me faltan para empacar no solo mi cuarto, sino para seleccionar qué echar en esas maletas. Me llevo al pasado. O le doy punto final y me desaparezco. Dejando obviamente a aquellos que en verdad nunca me han abandonado. O que están adjuntos a mí por genética. No ha sido lo mucho sino lo seguido. He vuelto uno a uno, a los fantasmas. Que lloraban y suplicaban mi presencia, que se mataban del miedo, los que estaban estancados, las que me querían en el cuarto para sentir alguna presencia en la casa. Todos se han desunido a mí. Fuera de 3 personas NADIE me ha dicho, te extrañaré. Nadie. Nadie me recuerda que la vida es linda, que debo disfrutar este mes en Puerto Rico. Gracias a Dios que yo lo siento. Y cuando he escuchado algún intento va acompañado de una expectativa difícil de cumplir porque eso también afecta el cómo otra que me importa mucho más, piense. A pesar de que ella también al parecer me ha abandonado, para evitar quizás que le duela la partida, porque soy la única, o porque realmente tiene ese calendario lleno de clientes.
De todos modos, me presento optimista ante el cambio y sé que me espera un buen comienzo de un buen futuro. Pero admito que me duele cada vez que veo que mi País tan bonito no ha sido testigo en mí de un paraíso, ni para muchos, sino un infierno. Y como muchos, como yo o mil veces mejores estudiantes, nos exportamos. Con un deseo frustrado de haber hecho más, de poder hacer más, por esta islita. Y dada la circunstancia que pocos nos apoyan el ímpetu de lucha, otros se convierten y tratan de hacer algo desde allá, y se vuelve un tira y jala de emociones porque no tienes apoyo. Porque aquí el gobierno no te dice tú vales mucho, tanto que luche por ti e iguale cualquier oferta de afuera con tal de que trabajes para la isla. No, aquí eso no se da y aunque allá no sea tan explícito tampoco, nada más con las oportunidades de trabajo o lo que pagan por hacerlo, te incentivan. Algo que aquí falta. Y pa’ joder- porque no hay manera más bonita de decirlo, el pensamiento colectivo es que lo que están allá están mil veces mejor, que me conviene que nunca vuelva porque no ganaré nunca como allá y sobretodo lo más que me molesta que me digan y he visto, como porque mi diploma sea entregado en inglés, al volver aquí, yo valgo más. ¡Qué es eso!
En fin, estoy en conteo regresivo ante una despedida y como dije, hay algo más que está pasando con mis maletas. De la misma manera en que con el poemario cerraré un capítulo en mi vida, empezaré otro dejando atrás aquello que me hiere, que me ata, que me “chupa” la energía y me consume mi salud. Desgraciadamente, tuvo que ser afuera. Pero el tiempo de distancia, quizás sirva para ver quién me busca, los frutos de lo que hice aquí con mi novela y las charlas, quizás despierten nuevos líderes y a mi regreso quizás tengamos un ejército de almas pensantes y luchas constantes. Mientras tanto, solo falta ver cómo me postro ante mi mueble-cama y veo el reloj, en lo que consumo las horas como un té calmante. Eso haré tomaré café, me tendré que inyectar de adrenalina, no dejaré que aquellos que han cambiado evolucionen y yo me hunda en el teclado de mi computadora, pensando. Sí, haré arte, pero me atreveré a decir no cuando es no, a decir sí cuando es sí pero sobretodo a decir FUCK IT me quedan 25 días y haré lo mejor con ellos. A quien no le guste, no me molesta. No creo que es tiempo de exigencias cuando se trata de existir. En palabras de Bon Jovi “This is my life, is now or never”- ahora, aunque quizás tarde, quizás temprano- ahora. Es momento de seguir mi consejo, me miraré al espejo y diré yo valgo mucho y aunque vaya como antes por las calles solitaria viviré el paisaje que me rodea y a Dios le diré gracias. Él no se merece que le desprecie lo que me ha puesto en el camino. Así que en mi soledad, aprovecho. Y cuando llegue allá y me mude, me preparo para que den la mano, para caminar junto a nuevas esperanzas. A no dejarme caer, a crear un equilibrio y a defender lo que siento para que nadie más me cree más cicatrices. Fortaleza. Mucha fortaleza- que allá por lo menos, mínimamente tengo un amor. Sobre todo un amor por las letras. Mi maestría es mi mayor inspiración. Siempre seré yo mi peor enemiga. Hoy no lo seré. Y tú, ¿qué hay de nuevo?


oswar nieves dijo
Sabes que tienes y te espera toda una carrera por delante, te caeras te levantaras como siempre has hecho en la vida, eres fuerte y optimista y todo lo que quieras lo tendras, solo piensa en ti y solo tu. La mirada siempre hacia adelante y si te sientes sin fuerzas piensa en que todo es posible solo ten fe y nunca la pierdas eres un gran ser humano que donde quiera que pones tus pies dejas marcadas huellas que ni el tiempo ni el viento pueden borrar. Eres unica he invaluable, Dios te mantuvo en este mundo por que tu eres de esas piezas que el usa para cambiar el mundo, solo enfocada como siempre...Mi Ada Madrina...
P.D. gracias por dejarme ser parte de tu vida y por cambiar la mia, tus huellas siempre estaran aqui...cuidate TuEres AdaMadrinaOz
22 Julio 2008 | 02:43 AM