Migaja de humo
Se sienten las migajas del humo,
el tabaco muerto yace entre la puerta,
y suenan canciones que anuncian tu voz,
se reviste de locura la impaciencia.
Un corazón que nunca miente,
siente que se destruyó,
tan fuerte y tan diferente,
especial, decía la gente,
y por robarle besos al tiempo,
se marchita sin querer por la ausencia,
la flor de tu sutil caricia.
