Pirata
Oct.31.2008
Pirata, me dicen pirata…
Maldita pirata sentada con botas y tatuajes falsos con una argolla, la otra faltando, maquillada, con la ropa apretada, botas de cuero, sombrero y sin barco. Mar bravo, corazón enfurecido, se ha quedado de nuevo la vida en un hilo deseoso. Día favorito, gatos negros, brujas locas, día de celebrar el miedo. Y en el cielo, la luna llena de testigo, tres horas desperdiciadas, una boca enfurecida, cosida en el silencio de la mirada del corazón puro. Desnuda, vestida y no revuelta, parada de disfraces tocando a la puerta y yo atada, como casi siempre, de manos y de boca. ¿Qué me falta? Salir de la espada. La espada de tinta enjaulada desplazada en el teclado de las manos congeladas, esperando tiernamente un abrazo de aquel que tiene en el brazo fuerza y en las manos un guía. Ojos con delineador chorreante y bandanas sueltas. Pensamientos escalofriantes, estoy empujándote en el silencio por la borda porque no te das cuenta de que estoy gritando. Libre, libre me llamo estando atada a tu nombre. Y ¿para qué un hombre? Para qué la espera de un hombro cuando entre en llanto si te vuelves una orden. Sargento, donde estás sargento. Soy capitana, no marina, aunque he dejado la rienda de senderos únicos por darte espacio. Yo, ya no temo las sombras sino camino con la cabeza en alto porque no temo. No temo más nada de la tierra, porque el diablo solo se viste de pirata. Pirata, me dicen pirata y hoy creo serlo. No más llanto, no más tambores en este pecho ansioso. No más vagabunda del espacio pequeño que poseo por no tener la habilidad de caminar sin pensar en que pronto llegas. No más ruido, no más hondas atmosféricas disfrazadas de amistad, cuando sólo son un espejismo de compañía. Calaveras, tierras descubiertas y exploradas, mi tierra… a dónde está mi tierra. Solo soy una pirata, pirata me dicen. Vagabunda del destino que no quise. Aquí estoy, sin tierra pero sin amo. Hoy me atrevo a tomar rienda de mi pirata, a ser comandante-de mi vida tú no tienes el mando.
Ada M. Alvarez
