Se escribe con ñ
"Ya no era la estudiante destacada que aspiraba a una plaza en la escuela de periodismo. Ni era la hija de gusanos desafectos. No era la amiga ni la novia de nadie. Era simplemente un ser humano más, a bordo de un yate que se mecía rumbo al norte. Había entrado al mundo del exilio, una zona en la que se camina solo, a su propio paso, y sólo después de sepultar parte del alma", dijo Mirta Ojito, periodista y ganadora de un Pulitzer en el 2001 en su libro El Mañana sobre las memorias del éxodo cubano.
Fui a Puerto Rico de visita y encontré este libro entre medio de los especiales, no sé por qué me pasa, pero siempre a los mejores libros que leo no los encuentro sino que ellos me encuentran a mí. Tengo esta costumbre de leer uno en español, otro en inglés para practicar. Sin embargo, en Washington, DC no he tenido tanta suerte con los libros en español, y este libro, El mañana, me hizo pensar en mi propia experiencia como latina.
Mi padre fue exiliado cubano, yendo a Nueva York y luego a Puerto Rico, la cual llamó no sólo su refugio sino su patria. Mi mamá nació en Puerto Rico pero mi abuela vino desde Cuba en la barriga, pero esto no era cuestión de exilio, sino que estaba enamorá de un boricua que se la llevó a la isla. La mudanza vino por amor, pero la razón no dejó de tener lógica cuando se unía a la política. Así que, yo misma, por mi sangre y mi mezcla de española, taína y africana así como la mayoría de los caribeños y con fuerte genética cubana no puedo dejar de pensar en cómo el idioma me hace sentir a eso que llamo "mi gente".
Estuve en Puerto Rico hasta los 21 años y luego me escogieron en una maestría en Miami. Pensé que iba a encontrar la habana vieja que tanto me hablaron y que como decía mi mamá, estaría en familia, rodeada de lo que es mi otro acento. Lo que vi fue una invasión de latinos de todos los países y para buscar cubanos realmente tuve que guiar al sur. Sin embargo, no practiqué el inglés para nada, mi maestría era en español y era como estar en Puerto Rico, aunque aquí me pasaba explicando nuestro status y hablando de mi papá a ver si encontraba otro exiliado como él o si alguien se acordaba de su vida en Güines.
Y ahora en DC. En un periódico en español, leyendo la novela que me encontró a mí y buscando quién habla español en lo que parece ser "English-landia"- aquí sí que vuelvo a practicar el idioma sin dejar de conectarme con los latinos, por medio de mi periódico en español, el Washington Hispanic. Y sí, nazco con ciudadanía, pero por mi sangre corre vena de un cubano exiliado que al igual que muchos salió escapando una situación en busca de una mejor; con el dolor de que no podía volver y debía dejar todo lo que tenía. Y aquí, igual encuentro al hispano que me cuenta su historia, y por más que escucho de la ley de Arizona, y la palabra ilegal, me hierve la sangre; porque no quieren entender la historia.
Al menos me queda el español para unirme a mi gente. Al menos me queda la NAHJ. Al menos puedo ser una periodista y escritora que sirve a su comunidad y no le conoce fronteras. Puertorriqueña es con ñ, Ada se dice Ada no "eida-como suena en inglés" y el exilio de mi padre vive en mí con la mejor fusión de dos banderas posibles.
Soy hija de un "territorio". Soy hija del exilio. Soy hispana y latina. Soy hija de un idioma. Soy madre de un cambio posible. Soy creadora de esperanza. Soy amante de las palabras y por eso no conozco fronteras, me vuelvo ciudadana del mundo.

JJ dijo
Soy madre de un cambio posible. Soy creadora de esperanza. Soy amante de las palabras y por ugg shoes eso no conozco fronteras, me vuelvo ciudadana del mundo.
20 Septiembre 2010 | 11:01 AM