Corona de espinas
9/23/2010
Por: Ada Alvarez
Derechos reservados
CORONA DE ESPINAS

La rosa blanca yacía incolora,
la tinta enjaulada del bolígrafo
ofrecía el vestido azul de su tallo,
subía como la sangre,
transportándose por cada espacio,
mientras reposaban ansiosas frente a la Virgen,
combatiendo la muerte y transformándose,
para maquillarse como las favoritas.
La semana mágica jadeaba fuerte,
el olor a tradición invadía la cocina,
las flores adornaban la mesa,
se unían los apellidos en las sillas,
y las flores, símbolo de hermanos un día,
reflejo de amores desarrollándose en el silencio,
miraban astutas a la ventana,
y sonreían al mañana sin saber que poco a poco
se marchitaron con el tiempo con la luz,
andaban acostumbradas a las sombra.
El círculo se quedó en casa,
no había nada que marcara el territorio,
dos almas solas en las montañas,
debatían si en la mañana deberian desafiar el antojo.
Un huracán amenazó a la tierra fértil,
he hizo que se atormentara la marea,
serviría sólo de testigo la luna llena.
Y el brujo hechizó a la hechicera,
y la escoba esparció las migajas del deseo,
la melodía bailaba entre sus cuerpos,
el momento único buscaba convertirse en el eterno.
Y el misterio lo hizo más difícil,
el niño se enfrentó a los molinos,
y se fue sin querer con el viento
y el reloj se volvió el asesino.
Y la zona sur se quedó en la espera,
andan los fantasmas por ahí de la chica de Ipanema,
el lecho espera su perfume,
y el tiempo libre busca su presencia,
y quién nos baña, nos alimenta,
sino la sonrisa inesperada y el camino movedizo,
quién nos detiene sino el miedo a la caída propulsada por el piso,
y quién te bendice, sino la virgen,
que fue testigo de las rosas que un día quisiste,
que se convirtieran en las favoritas.
Yace amarrada del cuello,
baila colgando su cadáver,
sólo con un traje despintado,
de desprende una lágrima,
está decorada con una corona de espinas.
la bruja anda en la horca,
marcando el día en que apareciste,
y cambiaste a los ángeles por demonios,
cuando entraste descabellado a la alcoba del corazón
y depositaste tu tinta,
como hiciste con la flor,
para nunca más dejarla ser lo que un día fue,
sólo una rosa blanca.
Por ahí van las flores muertas del jardín,
llamando al invierno, implorando su fin.
¡Oh verano vuelve de nuevo!
¡Devuélveme a la montaña!
¡Devuélveme el hechizo,
que no aguanto la daga!
La bruja ahora es sólo un pétalo de rosa,
que yace en dónde un día fuiste eterno,
A su lado.
allí por los espacios que una vez ocupó la bruja,
suenan a lo lejos la melodías, las sonrisas,
el dolor que causa la sutil caricia,
del recuerdo del pasado,
del deseo del futuro,
de la vida succionada de la rosa,
la inmortalidad que el hechizo no tuvo.
El recuerdo corre y se afixia,
los tambores suenan en la puerta,
los espíritus retumban en el suelo,
en el piso el alfiler que atravesó la muñeca.
Ha muerto la hechizera,
pero no el hechizo,
y con esperanza la rosa blanca nace
como quien un día la hizo.
De testigo y combatiente aparece la Virgen,
yace el agua, el cristal, la luz
el vaso vació y con fe,
que espera pronto una ofrenda.

Phanny dijo
Wao! Simplemente unico...bello, conmovedor, inspirador! ;)
24 Septiembre 2010 | 05:12 AM