Los indios...
Suenan a lo lejos los tambores,
El sonido de un lápiz cayendo al suelo,
El latido no se escucha en el pecho,
El sonido anda en la cabeza.
Allá van las letras danzarinas en el aire, las escenas y condenas en la película de la memoria, y la historia se repite mientras un grito te pide que escuches de nuevo mi silencio y descifres lo que te está diciendo.
Las voces murmullan en los arbustos su camino, allá andan los fantasmas del destino que nos hicieron ver la vida con su muerte.
Allá van los conquistadores, las trompetas y el oro, nombrando a Jesús mientras ponen a los indios en la cruz.
Hay un viento que sopla tan duro que el latido se vuelve murmullo
Anda volando un rezo vagabundo a ver quién comprende en este mundo las señales
Allá va, una llamada de esperanza, que pone en la balanza lo que quiere la razón y lo que manda en el corazón que no está muy claro.
En el eco del silencio silencioso y malicioso del estudio fotográfico y mágico el cuarto blanco y vacio se inunda con pintura que cae desde el cielo y le da la escena que quiere o que se impone en la colección de escenarios posibles en la obra que anda viva.
