La incertidumbre del acaso

Enséñame a buscar la caricia en el soplo de la brisa,
Convierte el sutil viento que me peina en su mano.
¿Acaso se convierte el suelo en arena movediza,
acaso el piso refleja el amor occiso?
He aquí mi ponencia al fantasma que me aquieta,
quiero romper de una vez el estigma,
quiero entender el concepto de la resistencia,
quisiera que creáramos un nuevo paradigma.
El cuerpo se ha vuelto cianótico ante tu ausencia,
y el silencio acompaña a la sonrisa,
mueren las horas mientras espero el reencuentro,
mientras el sueño trata de nadar en un mar de recuerdos.
Será, que el latido se ha mezclado con el ruido,
será acaso la certidumbre de nuestro encuentro,
lo que reta la incertidumbre de sus próximos pasos.
Será acaso el pasado disfrazado,
quien pinta el marco del cuadro,
quien pone los miedos,
quien roba la sonrisa embarazada.
Serán acaso las preguntas que me invaden,
la razón por la cual se crea un signo de alerta innecesario.
La duda y la incertidumbre de sus brazos,
la precisión del uso de sus labios,
la rapidez de sus dedos ante el teclado
y los avances de la tecnología,
retan las analogías que nacen,
entre el plan trazado y el fingido.
Se esfuma entre cementerios,
la punta del bolígrafo que confirma,
que por un momento sintió lo mismo,
que por un momento puede sentir más de lo que piensa.
Mientras, regresa, sin querer y sin buscarlo,
la foto que retumba en la memoria,
del hasta cuándo y cuánto,
sabré si me quieres.
Hasta cuándo me bastará saber que lo hiciste,
cuántas veces tendré que repetir,
que lo hago.
Pero, por ese "por si acaso" que resucita de vez en cuando,
se celebra la ocasión del furtivo encuentro,
mientras hago del sinónimo de uno de mis besos,
una firma a un poema que todavía no comienzo.
