Ca-si-no(S) perdemos

Sube el telón y desde la habitación
en la esquina del rincón,
de la misma avenida,
viene la ocasión para conocer
las pupilas y los ojos,
estáticos ante los años.
¡Hay pero qué daños!
Son 21, fueron 21 meses
de escalones a la gloria,
de los primeros besos,
de los primeros... todo.
De flores inmortales,
de ideales que mueren,
ante la alineación de los bolos,
aniquilados ante el golpe,
tirando el corazón
juntas con un pasaporte,
una chuza por los juegos de la suerte.
Y por ahí el dado corrió en la mesa,
y siendo niño fuiste vestido de etiqueta,
a parar en el casino de la vida,
mi esperanza se quedó en la ruleta,
y tú creciste lejos de aquella muñeca de trapo
que reconstruiste,
y destruiste con tu primera ausencia.
La vida parecía muerta,
y la muerte te acercó de nuevo,
y todo parecía ser diferente,
menos la cápsula del tiempo en la ciudad,
menos la memoria colectiva del recuerdo.
Pero el viento soplaba a la distancia,
y me tocó a mí coger maletas,
a tratar nuevamente el destino,
y por ahí un flechazo inoportuno,
vino antes de que al fin estuvieras cerca,
y así, me tocó escoger por lo que no entendía,
y con eso mataba sin querer,
en tu corazón la esperanza del amor cierto,
y ahora en la libertad del pensamiento,
en la libertad del sentimiento,
del corazón viajero que pertenece,
junto al peso de los hombros,
que ahora unifican los caminos,
el que era tuyo aún te pertenece,
queda coordinar "el posible",
con aquello que aparenta ser "imposible",
ante el recuerdo de quien fuimos,
o la unión de quien nos convertimos.
Depende nuevamente del boliche,
de la suerte,
de más tiempo,
mientras aprendemos,
que el destino también juega al escondite.

Anabel Baena Pescuezo dijo
Que bonito!! me encanta:)
25 Julio 2011 | 08:56 PM