Complicado

El encuentro intransigente de los ojos,
dibuja una sombra perfecta que ejerce
una caricia inerte del quizás,
que yace en el silencio del ojalá,
el susurro de voz que evoca un homicidio
grita ya no más.
Se adorna de pensamiento lógico,
el sentimiento empírico de esta decadencia.
Es complicado,
el beso reposa en el acceso momentáneo solo del sueño despierto.
Una silueta bohemia incandescente
se debate entre lo decente y lo indecente,
entre lo correcto y lo incorrecto,
entre la definición del encuentro perfecto,
de dos seres en el momento incorrecto.
Cortéjame y luego cuando caiga en la trampa
de los atardeceres de tu espacio,
coteja los límites del contrato,
que impiden que las migajas de humo de tu corazón,
salgan libremente por tu cuerpo.
Déjate, libérate y permítete despertar dentro de tu jaula,
mientras el ave libre que se posa en tu aposento,
te regala y devuelve el fuego que una vez quisiste.
Y luego, cuando llegue la amarga gravedad de la realidad,
déjate llevar por la inercia de la crueldad,
de que no todo es un sueño.
Siempre llegarán los abrazos a tu bahía,
y al rincón perfecto de ese banco que en tu espacio,
está postrado esperando compañía,
que allí, en el amanecer, descansan nuestras manos.
El alba, el país y nuestro mundo se vuelven testigo,
del encuentro de dos soledades perfectas,
que se regocijan en el mar de besos,
que quizás no toquen tu boca,
que no te he dado todavía,
y no tengo que darte,
para que sepas que son tuyos.
